domingo, 27 de enero de 2008

BOCA 2 - 0 RIVER.


Las palabras de Ariel Ortega no sirvieron, Boca con autoridad se llevó el primer clásico del año en Mar del Plata.

Migliore lo adelanto, "Perro que ladra no muerde" dijo despúes de las palabras de Ortega, y así fue.
Los primeros 20 minutos del partido fueron para River, pero a medida que pasaban los minutos Boca supo como manejarle el partido.

No fue amistoso porque todos y cada uno se jugaban muchas cosas. Desde el honor hasta la titularidad en un torneo Clausura que comenzará en breve y que presentará paralelamente una Copa Libertadores que espera inquieta, a la vuelta de la esquina.

A Boca le costó hacer pie en el medio campo, pero ganaba terreno con las faltas que le cometían a Palacio por los costados.

El mediocampo de River mejoraba, pero justo llegó el gol de Boca. Morel Rodríguez tomó el rebote de un tiro libre de Riquelme, envió el centro cruzado, Ledesma intento con una chilena que finalmente le cayó a Battaglia, quien definió con una volea muy buena al segundo palo.


River se apagó después del gol y Boca encontró cierto orden. Además, de contraataque, pudo aumentar la diferencia. Riquelme, que exigió mucho a Carrizo con disparos desde afuera del área, estuvo cerca de marcar un gol olímpico, como aquel ante Velez por la Copa Libertadores 2007, aunque el arquero respondió muy bien.

En el segundo tiempo, Riquelme otra vez marcó la diferencia: De un disparo desde muy lejos que sorprendió a Carrizo surgió el segundo tanto: Palermo se apoyó en el travesaño y cabeceó al gol.

Simeone movió las piezas: puso a Abelairas por Archubi, a Falcao por Rosales y a Buonanotte por Alexis Sánchez, aunque no encontró los resultados esperados. Boca, enfrente, manejó con mucha más tranquilidad el balón y casi no sufrió sobresaltos para disfrutar de su primer éxito en el verano.

Revancha. La pregunta del millón es si Boca, con la victoria del sábado en el bolsillo, jugará ahora la Copa Desafío, en Mendoza, con todo su poderío.

Román. Si bien en el vencedor hubo jugadores que se destacaron sobre el resto, como por ejemplo Battaglia o el paraguayo Cáceres, fue la estrella de Boca, Riquelme, el que marcó la diferencia. El y Palacio fueron blanco de casi todas las faltas, pero el diez se destacó con las jugadas de pelota parada. Su gran pegada sembró miedo en el arco de River. Sus constantes exigencias al arquero Carrizo, con tiros de esquina que golpeaban la puerta del arco.

Cáceres. Por presencia, fue entre los debutantes el que mejor jugó el superclásico. Aportó su experiencia, dio tranquilidad a la última línea boquense y se mostró sólido y rápido cuando le tocó salir jugando. Bien en los anticipos y mejor en los cierres. Una gran incorporación. Entre sus otras virtudes, demostró inteligencia, trabajo y sacrificio.

Fotos: Fotobaires.

1 comentario:

Germán Gilio dijo...

Hola, amigazos bosteros!!

Me da mucha alegría poder entrar en la historia de este buen blog (Aunque no me gusta Boca... pero los quiero a ustedes).

El partido me gustó... estuvo bueno a pesar de lo malos que suelen ser este tipo de encuentros.

Les mando un saludo y mucha mierda con su blog!!

Germán